El baloncesto reducido

Por Gabriel Cepeda. Profesor de la Universidad de Sevilla y Presidente de BCS. 15 de Septiembre de 2016

Quiero comenzar diciendo que escribo este artículo para dos cosas, para compartir y para aprender. Ya que aprendo fundamentalmente de lo que escribo y esto me da la oportunidad de poner en orden mis ideas. La idea de compartir es para iniciar de una vez por todas un debate que considero muy necesario para mejorar el deporte en nuestro país, y fundamentalmente mí querido baloncesto.

El baloncesto está en crisis, porque la misma sociedad está en crisis. La crisis es económica pero también crisis de modelo deportivo y también de los valores que se quieren transmitir (las más de las veces poco reflexionados) y a quién se quieren transmitir (no se eligen todos los actores implicados). Es importante ser capaz de percibir esto con la suficiente antelación para ser capaz de adelantarse o estar preparados para los cambios que ya se están produciendo.

Creo que el papel de alguien que tiene responsabilidad en la organización del baloncesto no es sólo gestionar el día a día o la “temporada a temporada” del baloncesto, sino que también ha de pararse a pensar en el medio y en el largo plazo para que las cosas que se hacen día a día tengan un significado. Es necesario plantearse el por qué de todas las cosas.

Hablemos del modelo deportivo. El modelo deportivo que se han instalado mayoritariamente es el competitivo. Todo está alrededor de la competición debido a la necesidad histórica y administrativa de dar un campeón para trasladarlo a la siguiente fase de competición. Esto conlleva la reducción paulatina del baloncesto ya que en ciertas categorías se reduce sustancialmente el número de equipos. Se  establece y se traslada a la gente del baloncesto la idea de que si no ganas no vales y que una buena organización deportiva es aquella que consigue “resultados”. Esto podría funcionar bien a nivel profesional, pero en un ámbito amateur (el que nos ocupa) es un auténtico callejón sin salida y conduce a la crisis de identidad que vive el baloncesto actual. El callejón sin salida nos lleva a considerar que el baloncesto se reduce únicamente a los sitios “ganadores” lo que conduce a un menor número de organizaciones que promocionan y defienden nuestro deporte. Creo que tiene más fuerza y futuro conseguir que haya baloncesto en muchos sitios y que lo practique más gente, a que exista único lugar o un par de lugares que se erijan en el mejor lugar para hacer baloncesto, ya que a decir verdad llegan a convertirse en los únicos. Puede llegarnos a ocurrir como en algunos deportes de los que solemos llamar con tono “despreciativo” minoritarios, donde el campeón en algunas categorías suele ser el único que se inscribe. Pero el callejón sin salida es también de índole económico, ya que algunas veces las organizaciones deportivas no profesionales no terminan de pagar las deudas a los que la exigencia competitiva les obliga y acometen auténticas huidas “hacia delante” escudadas en los resultados deportivos y que llevan a verdaderas quiebras técnicas de organizaciones y federaciones.  “Perdemos en los despachos lo que hemos ganado en la cancha”.

Así que con el tiempo, si se tiende a fomentar y se premia al baloncesto que gana y que hay en “reducidas manos”, nos podemos encontrar que el baloncesto poco a poco desaparezca. Es cierto que un deporte “reducido” es más fácil de controlar (pensarán algunos). Pero si se quiere hacer “grande” a nuestro deporte es vital el fomentar y premiar al que inicia su “andadura”, al que “comienza” y al que no se empeña explícitamente en reducir el baloncesto. No me refiero solo a las organizaciones, sino también a los practicantes. Jamás entenderé a estas organizaciones de baloncesto de base que “cortan” a niños y niñas como si de entidades profesionales se tratara.

Nuestro deporte es tan bonito y tiene tal potencial de mejorar nuestra sociedad que debemos ser capaces de fomentar prácticas que favorezcan el incremento del baloncesto y no la reducción que lleva a primar únicamente el plano competitivo. El poder de una organización deportiva no debe medirse por los “resultados deportivos” que obtiene sino por la labor que haga por hacer crecer al baloncesto.

El fomento de un determinado deporte provoca, claro está, su crecimiento, pero claro, tiene como contrapartida la dificultad de controlarlo. Es más fácil organizar para 200 que para 500. Y también es verdad que no es fácil encontrar gestores para este tipo de tamaños. Pero que crezca un deporte, repercute en mayor apoyo social, lo que se traduce a la larga en más potenciales “manos” para ayudar.

Pero ¿cómo lograr ese importante reto del incremento del “baloncesto” en nuestra área de actuación? Creo que los colegios tienen una gran ventaja respecto al modelo estructural deportivo de nuestro país, que reduce las presiones hacia la reducción antes comentadas y que mejora muchos de los problemas antes también comentados.

Un colegio lo forma su comunidad educativa, es decir sus profesores, alumnos y familias. Este es el germen inmejorable para un buen deporte ya que reduce las presiones hacia el reduccionismo que nuestro modelo deportivo nos impone. ¿Cómo?

En primer lugar los alumnos lo son de su colegio y no del colegio de al lado, por ello su interés estará por luchar y esforzarse por el deporte (baloncesto) de su colegio.

En segundo lugar, las dificultades de movilidad se incrementan ya que “cambiar” de colegio no es tan fácil como de club. Puesto que las familias no hacen la elección del colegio exclusivamente por los resultados deportivos que un colegio consigue, sino que su valoración es más global y otros criterios también se sopesan.

En tercer lugar, son organizaciones que suelen ser más globales y “profesionalizadas” en todos los ámbitos educativos, de gestión, etc…

Y finalmente suelen perdurar más el tiempo: los colegios suelen perdurar más…

Creo que la clave para incrementar la influencia del baloncesto, pasa por la vuelta a la consideración de los colegios como elementos que ayuden a multiplicar el baloncesto en cada una de nuestras ciudades. Como dije, si hay más baloncesto el apoyo social será mayor y con “gente” es más fácil derribar las barreras a las que nuestro baloncesto se ha venido enfrentando.

 

Gabriel Cepeda

Profesor de la Universidad de Sevilla y Presidente de la Asociación Baloncesto Colegial Sevilla

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